Ir al contenido principal

¦ Citas ¦ Querido Diego, te abraza Quiela

« Querido Diego, te abraza Quiela »
Elena Poniatowska (goodreads)

  • Siento que también yo podría borrarme con facilidad. 
  • Ni una línea tuya y el frío no ceja en su intento de congelarnos. 
  • Te amo, Diego, ahora mismo siento un dolor casi insoportable en el pecho. En la calle, así me ha sucedido, me golpea tu recuerdo y ya no puedo caminar y algo me duele tanto que tengo que recargarme contra la pared. 
  • Seguí adelante, todos los días sigo adelante, salgo de la cama y pienso que cada paso que doy me acerca a ti.
  • Tú y el silencio, yo adentro del silencio, voy dentro de ti, que eres la ausencia.
  • Yo acepto que no lo hagan por mí misma, después de todo, sin ti soy bien poca cosa, mi valor lo determina el amor que me tengas y existo para los demás en la medida en que tú me quieras. Si dejas de hacerlo, ni yo ni los demás podremos quererme.
  • Ese día hizo un frío atroz o a lo mejor yo lo traía adentro.
  • Lloré mientras veía los cuadros, lloré también por estar sola, lloré por ti y por mí, pero me alivió llorar porque comprender, finalmente, es un embelesamiento y me estaba proporcionando una de las grandes alegrías de mi vida.
  • Por primera vez a lo largo de estos cuatro largos años siento que no estás lejos, estoy llena de ti, es decir, de pintura. 
  • Y espero que al tomar esta hoja blanca percibas esta vibración entre tus dedos y me veas conmocionada y agradecida.
  • Soy todavía una promesa. 
  • Pero ahora él está muerto y yo no le hago falta a nadie. 
  • Yo me debato sola sin tener siquiera el consuelo de haber trazado en estos días una línea que valga la pena.
  • Entonces yo rezaba, llena de amor sin objeto porque no tenía a quien querer. 
  • Yo creo que la pintura es así, se le olvida a uno todo, pierde uno la noción del tiempo, de los demás, de las obligaciones, de la vida diaria que gira en torno a uno sin advertirla siquiera. 
  • «¿Y si de pronto fuera yo a perder esta facilidad? ¿Si de pronto me estancara, consciente de que no sé nada? ¿Si de pronto me paralizara la autocrítica o llegara al agotamiento de mi facultad?». Sería tanto como perder mi alma, Diego, porque yo no vivía sino en función de la pintura; 
  • He perdido también mi posibilidad creadora; ya no sé pintar, ya no quiero pintar. 
  • La cosa es que no me escribes, que me escribirás cada vez menos si dejamos correr el tiempo y al cabo de unos cuantos años llegaremos a vernos como extraños si es que llegamos a vernos.
  • ¿No sería mejor que me arrancaras de una vez la muela, si ya no hallas nada en ti que te incline hacia mi persona?  
  • Tenía tanto que decirte —pasaba el día entero repitiéndome a mí misma lo que te diría— y al verte, de pronto, no podía expresarlo y en la noche lloraba agotada sobre la almohada.
  • ¿Me quieres, Diego? Es doloroso sí, pero indispensable saberlo.
  • Me parece que me sentiré muchísimo menos extranjera contigo que en cualquier otra tierra. 
  • Mi querido Diego, te abrazo fuertemente, desesperadamente, por encima del océano que nos separa.
  • Pero soy tu pájaro al fin y al cabo y he anidado para siempre entre tus manos.
  • ¿Cómo vamos a traer a un niño a este mundo inhumano? ¿Cómo puedo yo con mi pintura cambiar el mundo antes de que él llegue?
  • No había querido escribirte porque me resulta difícil callar ciertas cosas que albergo en mi corazón y de las cuales ahora sé a ciencia cierta que es inútil hablar.  
  • Pero mis sentimientos por ti no han cambiado ni me he buscado ni deseo yo un nuevo amor. 
  • Lo que duele es pensar que ya no me necesitas para nada.

Comentarios