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¦ Citas ¦ Los Miserables (primera parte)


« Los Miserables »
Victor Hugo (goodreads)

PRIMERA PARTE

  • Verdadero o falso, lo que se dice de los hombres ocupa tanto lugar en su destino y en su vida como lo que hacen.
  • Vos miráis a un hombre bueno, y yo miro a un grande hombre. Cada uno de nosotros puede aprovecharse de lo que mira.
  • Poned vuestra esperanza en aquella a quien nada sucede. 
  • Dios dio el aire a los hombres: la ley se lo vende.
  • El hombre tiene sobre sí la carne, que es a la vez su carga y su tentación.
  • La falta de las mujeres, de los hijos, de los criados, de los débiles, de los pobres y de los ignorantes son faltas de los maridos, de los padres, de los amos, de los fuertes, de los ricos y de los sabios.
  • A los ignorantes enseñadles las cosas que podáis: la sociedad es culpable de no dar instrucción gratis; ella es responsable de la oscuridad que con esto se produce. Si un alma sumida en las tinieblas comete un pecado, el culpable no es en realidad el que peca, sino el que no le disipa las tinieblas. 
  • Aquel a quien el hombre mata Dios le resucita.
  • Sólo a Dios pertenece la muerte. ¿Con qué derecho tocan los hombres a esa cosa desconocida?
  • No trataba de borrar el dolor con el olvido, sino de dignificarlo por la esperanza.  
  • Lo bello vale tanto como lo útil. Quizá tal vez más.
  • Los grandes peligros existen dentro de nosotros. Pensemos con preferencia en lo que amenaza a nuestra alma.
  • Sí; las brutalidades del progreso se llaman revoluciones. Pero cuando han concluido se reconoce que el género humano ha sido maltratado, pero ha avanzado.
  • El éxito es una cosa bastante fea. Su falso parecido con el mérito engaña a los hombres de tal forma que para la multitud, el triunfo tiene casi el mismo rostro que la superioridad.
  • Porque en su carácter, como en una roca, puede haber agujeros causados por gotas de agua. Estas cavidades son indeseables: estas formaciones son indestructibles.
  • El universo se le aparecía como una inmensa enfermedad; sentía en todas partes el padecimiento.
  • La piedad más grande, ¿no consiste, cuando un hombre tiene un sitio dolorido, en no tocar ese sitio?
  • Las ciudades crean hombres feroces, porque crían hombres corrompidos. La montaña, el mar, el monte crían hombres salvajes, en los cuales se desarrolla el lado feroz; pero casi siempre sin destruir el instinto humano.
  • En aquel corazón, donde había existido una herida, quedó una cicatriz y nada más.
  • ¿Qué había sucedido en su alma? Intentemos explicarlo. Es preciso que la sociedad se fije en estas cosas, puesto que ella es su causa.
  • Afortunada o desgraciadamente el hombre está constituido de modo que puede sufrir mucho y por mucho tiempo, moral y físicamente, sin que le hiera la muerte.
  • Se declaró a sí mismo que no había equilibrio entre el mal que había causado y el que había recibido.
  • Los hombres no le habían prestado atención más que para maltratarle. Todo contacto que con ellos tuvo había sido una herida.
  • ¿La naturaleza humana puede transformarse completamente por el destino y hacerse mala siendo malo el destino? 
  • ¿No hay en toda alma humana un elemento divino, incorruptible en este mundo, inmortal en el otro, que el bien puede desarrollar, encender, hacer brillar esplendorosamente y que el mal no puede nunca apagar?
  • De año en año se fue secando su alma, lenta pero fatalmente. 
  • ¿Tenía la inteligencia alguna sombra confusa de lo que por ella pasaba? Ciertamente, la desgracia, según hemos dicho ya, educa la inteligencia.
  • No hay hechos pequeños en la Humanidad ni hojas pequeñas en la vegetación. La figura de los siglos se compone de la fisonomía de los años.
  • Trabajó para vivir y después amó también para vivir, porque el corazón tiene su hambre.
  • Hay una manera de huir que parece buscar.
  • Lo natural del amor es equivocarse.
  • El lazo, una vez cortado por el lado de los hombres, se había deshecho por el lado de las mujeres.
  • Ciertas naturalezas no pueden amar por un lado sin odiar por otro. 
  • No le quedaban más que sus hermosos ojos, que causaban lástima, porque, siendo muy grandes, parecía que en ellos se veía mayor cantidad de tristeza. 
  • Amigos míos, acordaos de esto: no hay ni malas hierbas ni malos hombres. No hay sino malos cultivadores.
  • Digámoslo de paso: ser ciego y ser amado es, en efecto, en este mundo, en que nada hay completo, una de las formas más extrañamente perfectas de la felicidad. 
  • La dicha suprema de la vida es la convicción de que somos amados, amados por nosotros mismos; amados a pesar de nosotros.
  • La educación social bien entendida puede sacar siempre de un alma, cualquiera que sea, toda la utilidad que contenga.
  • El yo visible no autoriza en manera alguna al pensador para negar el yo latente.
  • Cuando hubo crecido pensó que se hallaba fuera de la sociedad, y se desesperó por no poder entrar en ella nunca. Advirtió que la sociedad mantiene irremisiblemente fuera de sí dos clases de hombres: los que la atacan y los que la guardan.
  • ¿Qué es esta historia de Fantina? Es la sociedad comprando una esclava. ¿A quién? A la miseria. Al hambre, al frío, al abandono, al aislamiento, a la desnudez. ¡Mercado doloroso! Un alma por un pedazo de pan: la miseria ofrece, la sociedad acepta.
  • Está resignada, con esa resignación que se parece a la indiferencia, como la muerte se parece al sueño. Nada evita, nada teme. (...) Pero es un error creer que la suerte se agota y que se toca el fondo de ninguna situación, cualquiera que sea.
  • Inspector Javert —contestó el señor Magdalena—, la primera justicia es la conciencia. 
  • ¿Por qué he de ser bueno para castigar a otros y no para castigarme a mí mismo? Sería un miserable.
  • No hay nada más sombrío que este infinito que lleva el hombre dentro de sí, y al cual se refiere con desesperación su voluntad y las acciones de su vida. 
  • Querer prohibir a la imaginación que vuelva a una idea es lo mismo que querer prohibir al mar que vuelva a la playa. Para el marinero este fenómeno se llama marea; para el culpado se llama remordimiento. Dios mueve las almas lo mismo que el océano. 
  • Las realidades del alma no dejan de ser realidades porque sean invisibles o impalpables. 
  • Todas las cosas de la vida huyen perpetuamente delante de nosotros; se mezclan la claridad y las sombras; después de una viva luz viene un eclipse; el hombre mira, corre, tiende las manos para coger lo que pasa; cada incidente es un recodo del camino, y pronto llega a la vejez.
  • En los momento en que el hombre tiene más necesidad de pensar en las realidades dolorosas de la vida, es precisamente cuando los hilos del pensamiento se rompen en el cerebro. 
  • Porque se descubría esa gran cosa humana que se llama ley, y esa gran cosa divina que se llama justicia.
  • Cuando se acerca una mano para coger una flor, la rama tiembla y parece que huye y se ofrece a la vez. El cuerpo humano tiene algo de este temblor cuando llega el instante en que los dedos misteriosos de la muerte van a coger el alma. 
  • Hay ilusiones que son casi realidades sublimes.
  • La violencia del destino tiene la propiedad de manifestar al exterior, por muy disimulados y fríos que seamos, los secretos del alma.
  • Napoleón se creía protegido en el bien y tolerado en el mal. (...) Era ya tiempo de que este hombre inmenso cayera. Su excesivo peso en el destino humano turbaba el equilibrio. (...) Cuando la tierra padece con un exceso de carga, hay en la sombra gemidos misteriosos y los oye el abismo. Napoleón había sido denunciado en lo infinito, y su caída estaba decidida. Molestaba a Dios. Waterloo no es una batalla; es el cambio de frente del universo.
  • ¿Qué importa que la tierra se tiña de rojo si la luna permanece blanca? Ésa era la indiferencia del cielo.

2 comentarios:

  1. Hola :) Bien, ha salido lo que yo vote en twitter XD Tengo muchas ganas de leerlo, pero realmente me da miedo por que tengo las expectativas bastante altas, y tengo ganas de disfrutarlo con comodidad y horas seguidas de lectura (de las que ahora no dispongo), por lo tanto, voy postergándolo hasta el infinito y mas allá. Espero animarme pronto, las frases sin duda hace que me entren ganas de esta gran lectura. Un besin^^

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  2. ¡Hola!
    La verdad es que entre las citas y todo lo que dices de él en twitter, me están entrando ganas de leerlo. Lo tengo en la estantería desde hace relativamente poco, y espero darle una oportunidad pronto. Le tengo un poco de respeto, a ver que me parece cuando lo lea.
    Un beso

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