Ir al contenido principal

¦ Real o irreal ¦ El amor convertido en espectáculo


« Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana (nº 1) »
(52 retos de escritura, de El Libro del Escritor)

Durante uno de mis sueños, sentí —por primera vez en una vida irreal— que no podía amar. Lo descubrí cuando me seleccionaron, a pesar de mis objeciones, para el espectáculo más grandioso de nuestro mundo. Decidieron, tras unas pruebas indefinibles, que poseía todas las cualidades que buscaban. Según ellos, me dejaría amar con facilidad, y llegaría a enamorarme del primer participante que pusieran en mi camino. ¡Era la candidata perfecta!
Sonreí y cambió el escenario. Me vi envuelta por focos, brillos y colores. Una voz resonaba dentro de la radiante estancia. Nos estaban recordando las reglas del juego. El gran espectáculo comenzaba a girar a mí alrededor.
Me di cuenta de que mis dedos estaban entrelazados con otros. Giré mi rostro hacia aquella presencia. No pude descubrir a mi acompañante, ya que estaba enfundado en una tela oscura. “Vuestros corazones fueron unidos por un vínculo poderoso”, habían dictado en algún momento de toda aquella evidente locura.
Un gran micrófono se abalanzó sobre mí. “¿Qué es lo que sientes ahora mismo?”, me preguntó el presentador con una voz cantarina. Me sentí confundida. Debía mostrarme obediente, y cariñosa, así que dije cosas que jamás pensaría. Aplaudieron enérgicamente. Un corazón puro ya fue llenado de amor. Eso es lo que comentaron cuando se alejaron de mí para acercarse a otra joven. Miré mi pecho. Lo seguía sintiendo tan vacío como antes.
Me asusté. Desplacé mi mirada hacia aquellos rostros sonrientes, y tuve la sensación de que todas sentían aquello que llamaban amor. De alguna manera, con solo una caricia, habían mostrado lo que el púbico esperaba, lo que el programa pretendía… lo que debía ser. Intenté recordar mi historial, y me sorprendí. Tenían razón. Yo siempre había amado, tal como me educaron.
En algún momento me vi arrastrada por varias manos. Me empujaron y choqué con el cuerpo de alguna persona. Levanté mi mirada. Unos ojos pálidos me estaban observando. Se paseaban por todo mi cuerpo, pero nuestras miradas no llegaron a encontrarse.
Seguía unida a él cuando le preguntaron si me aceptaría como algo, algo que no llegué a oír. Afirmó con la cabeza con desgana, o eso me pareció. La cámara me estaba rodeando. Él seguía hablando, el presentador se abrazaba a sí mismo y el público aplaudía. Todos tenían un papel en ese programa. Mientras que yo me estaba perdiendo.
Luego, a mí también me hicieron una pregunta, pero no presté atención. Mi rostro seguía a una mujer que se acercaba. Me miró antes de meter un gran ramo de flores dentro de un jarrón.
Mis ojos volvieron a caer sobre el rostro de mi amado. Algo maligno me estaba poseyendo, pues acabé sonriendo irónicamente. No había nada puro en mis labios. Entonces, retrocedí hasta dar con aquellas hermosas flores que habían traído. Cogí el florero con las dos manos, y envolví con la mirada todo el escenario antes de cometer mi gran pecado. Me estaban observando con curiosidad a medida que el silencio crecía. Era mi momento. Me acerqué hacia mi pretendiente con falsa coquetería. Moví mis pestañas al ritmo que mis latidos se pronunciaban. Por primera vez, él me miró. Elevé el jarrón y lo empujé hacia delante con fuerza. Se escuchó un estruendo, pero no me quedé para verlo. Comencé a correr hacia alguna dirección. Amor, amor, y amor. Ya estaba cansada de sentirlo, si es que realmente lo había sentido alguna vez.
Mi sueño acabó en ese punto. Abrí los ojos cuando me sentí libre.

Comentarios

  1. Tema interesante el de tu relato =D
    Y por cierto, ¡¡¡acabo de ver el lavado de cara que le has hecho al blog!!! Está genial, mucho más claro y organizado. Y me alegra mucho que estés tan motivada con la escritura y, sobre todo, quieras mostrarle lo que vales al mundo. ¡Esta nueva Diana mola mucho!

    =D

    ResponderEliminar

Publicar un comentario