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¦ Citas ¦ Ácido sulfúrico

« Ácido sulfúrico »
Amélie Nothomb (goodreads)

  • Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo.
  • —Cuando cortas un pez vivo tampoco grita. ¿Eso le lleva a concluir que no sufre, kapo Zdena?
  • No es casual que los humanos lleven nombres en lugar de matrícula: el nombre es la llave de la persona. Es el delicado ruido de su cerradura cuando queremos abrir su puerta. Es la metálica melodía que hace que el don sea posible.
  • Cuando un nombre es una muralla y el hecho de no poder franquearla enajena, a eso se le llama amor. 
  • Lo más terrible de los milagros son los límites de su impacto.
  • Si tan sólo hubiera podido responsabilizar a una presencia superior de aquel infierno, habría experimentado el consuelo de poder odiarlo con todas sus fuerzas y colmarlo con las injurias más violentas. 
  • Odiar a la humanidad equivalía a odiar una enciclopedia universal: no había remedio para semejante execración.
  • Ella sería el principio fundamental al que odiar: resultaba mucho menos doloroso que no tener a nadie a quien dirigir aquel odio. 
  • Ya no se trataba de crear el universo: era demasiado tarde, el mal ya estaba hecho. Al fin y al cabo, una vez consumada la creación, ¿cuál era la tarea de Dios? Sin duda la misma que la de un escritor cuando su libro es publicado: amar públicamente su texto, recibir elogios, las pullas, la indiferencia. Hacer frente a esos lectores que denuncian los defectos de la obra cuando, aun cuando tuvieran razón, resultaría imposible cambiarla. Quererla hasta el final. Aquel amor era la única ayuda concreta que podrían aportarle.
  • ¿Acaso sus libros no habrían resultado más útiles si, en el momento de crearlos, el escritor hubiera inyectado en ellos todo el amor necesario? 
  • Sería fácil ser Dios si el mal no existiera, pero entonces tampoco habría ninguna necesidad de Dios.
  • —A mí, se sabe por qué me mantienen aquí: porque corrompo la vida de los demás ya horrible de por sí. Pero tú, que eres insignificante y que no molestas a nadie, ¿por qué motivo forzosamente despreciable te mantienen?
  • Resultaba curioso: había muchos más seres vacíos que seres llenos. ¿Por qué?
  • —Opino que los máximos culpables son los espectadores —respondió. (...) —Su perversidad está tolerada y creada por los espectadores —dijo Pannonique—. Los políticos son una emanación del público. (...) . Los espectadores son culpables de formar un mercado que se los proporciona. (...) La responsabilidad final recae en quien acepta ver un espectáculo tan sencillo de rechazar.
  • —Nunca es tarde para dejar de ser un monstruo.
  • Nadie está en mi lugar, nadie está en el lugar de nadie. Cuando alguien toma un riesgo por ustedes que serían incapaces de tomar por él, no pretendan comprenderlo, y mucho menos juzgarlo.
  • —Usted me quiere: no es culpa suya ni mía. Yo no la quiero: es lo mismo.

1 comentario:

  1. Hola :) Como siempre me pasa con estas entradas, todas me parecen asombrosas y no sabría por cual decantarme, es más, siempre me incitan a la lectura este tipo de entradas, aunque no sean lecturas digamos "para mi". Un besin^^

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