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¦ Citas ¦ Los miserables (segunda parte)


« Los Miserables »
Victor Hugo (goodreads)

SEGUNDA PARTE

  • Una conciencia rasgada produce siempre una vida descosida.
  • Porque ciertas fealdades tienen su razón de ser en las profundidades mismas de la belleza eterna.
  • La esperanza es una cosa dulce y sublime en una niña que sólo ha conocido la desesperación.
  • Porque es una cosa muy oscura y muy dulce ese grande y extraño movimiento de un corazón que se pone a amar.
  • No era culpa suya, puesto que no era la facultad de amar lo que le faltaba, ¡ay!, era la posibilidad.
  • Hay en el mundo dos clases de seres que se estremecen profundamente: la madre que encuentra a su hijo perdido y el tigre que encuentra su presa. 
  • El corazón humano repugna el vacío. Es bueno hacer algunas demoliciones, pero a condición de que las sigan nuevas construcciones. 
  • Dejarse encerrar y llevar en un cajón como un fardo, vivir en una caja, encontrar aire en donde no lo hay, economizar la respiración horas enteras, saber asfixiarse sin morir. 
  • ¡Qué olas tan poderosas son las ideas! ¡Cómo cubren rápidamente todo lo que deben destruir y sepultar en cumplimiento de su misión, y cuán pronto excavan terribles profundidades! 
  • La juventud es la estación de las soldaduras prontas y de las cicatrices rápidas.
  • La vida es una invención repugnante, inventada por no sé quién. Ni dura ni vale nada. Se cansa uno viviendo. La vida es una decoración en que hay muy poco practicable. La felicidad es una ventana vieja pintada sólo por un lado. 
  • La Historia no es más que una continua repetición. Cada siglo plagia a otro. 
  • La paz es la felicidad en el acto de la digestión. 
  • —Conquistar el mundo dos veces, por conquista y por deslumbramiento; esto es sublime. ¿Qué hay más grande? —Ser libre.
  • Con la miseria sucede lo que con todo: llega a hacerse posible. Concluye por tomar una forma y arreglarse. Se vegeta; es decir, se desarrolla uno de cierto modo miserable, pero suficiente para vivir. 
  • El alma es el único pájaro que sostiene su jaula. 
  • Y bendice a Dios que le ha dado dos riquezas de que carecen muchos ricos: el trabajo, que le hace libre, y la inteligencia, que le hace digno. 
  • Había planteado de este modo el problema de la vida: dar el menor tiempo posible al trabajo material para dar el mayor tiempo posible al trabajo impalpable; en otros términos, dedicar algunas horas a la vida real, y el resto al infinito. 
  • La opinión política del señor Mabeuf consistía en amar apasionadamente las plantas y, sobre todo, los libros.
  • Todas las pasiones, excepto las del corazón, se disipan en la meditación. 
  • Le parecía muy pequeño todo lo humano.
  • Las quimeras de nuestra imaginación son los objetos que más se nos parecen. Cada uno sueña lo desconocido y lo imposible, según su naturaleza. 
  • Esta primera mirada de un alma que no se conoce todavía a sí misma es como el alba en el cielo. Es el despertar de alguna cosa radiante y desconocida. Nada puede pintar el encanto peligroso de esa luz que ilumina vagamente, de pronto, adorables tinieblas, y que se compone de toda la inocencia del presente y de toda la pasión del porvenir. Es una especie de ternura indecisa  que se revela por casualidad y que espera. Es un lazo que la inocencia tiende a su pesar, y en el cual aprisiona los corazones sin saberlo y sin quererlo. Es una virgen que mira como una mujer.
  • El mágico poder de hacer brotar, súbitamente, en el fondo del alma, esa flor sombría, llena de perfumes y de venenos, que se llama amor. 
  • La fiebre alimenta al enfermo, y el amor al enamorado. 
  • El único peligro social es la oscuridad.
  • Humanidad es identidad. Todos los hombres son del mismo barro. No existe diferencia, por lo menos en este mundo, respecto de la predestinación. La misma sombra antes, la misma carne ahora, igual ceniza después. Pero la ignorancia, mezclada con la pasta humana, la ennegrece. Esta incurable negrura se apodera del interior del hombre y se convierte allí en el mal. 
  • ¿Qué hay que hacer para desterrar estas larvas? Luz, luz a torrentes. No hay un murciélago que resista al alba. Iluminad la sociedad en sus mayores profundidades. 
  • Hay un punto en que los infortunios y las infamias se confunden y se mezclan en una sola palabra fatal: los miserables. 
  • En las naturalezas grandes y escogidas, la resistencia de la carne y de los sentidos, cuando son presa del dolor físico, hacen salir el alma y le hacen aparecer en la frente, como las rebeliones de la soldadesca hacen aparecer al capitán.

2 comentarios:

  1. Gracias por todas estas citas, me han hecho revivir la lectura de Los Miserables... ¡Veo que lo estás disfrutando mucho!
    Besos,

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  2. Maldita seas, tengo que hacerme con la edición de Alianza y ponerme a ello :) Un besin^^

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