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¦ Citas ¦ El segundo sexo [ 2 ]


« El segundo sexo »
Simone de Beauvoir (goodreads)

II. La experiencia vivida

  • ¡Qué desgracia ser mujer! Y sin embargo, la peor desgracia de ser mujer es en el fondo no comprender que es una desgracia. 
  • No se nace mujer: se llega a serlo. 
  • Huyendo de su libertad, su subjetividad, quisiera perderse en el seno del Todo: es el origen de sus fantasías cósmicas y panteístas, de su deseo de olvidar, de dormir, de éxtasis, de muerte. 
  • Cuando el niño crece, lucha de dos formas contra el abandono original. Trata de negar la separación y trata de hacerse justificar por la opinión ajena. 
  • Los adultos se le aparecen como dioses: tienen poder para conferirle el ser.
  • Se le convence al niño de que se le exige más porque es superior; para estimularlo en el camino difícil que le corresponde.
  • Ella se encuentra situada en el mundo de forma diferente que el niño; y un conjunto de factores puede transformar a sus ojos esta diferencia en inferioridad.
  • En realidad, se trata de un destino impuesto por su educación y por la sociedad. 
  • Se le enseña que para gustar hay que tratar de gustar, hay que convertirse en objeto.
  • Se la trata como a una muñeca de carne y se le niega la libertad; así se cierra un círculo vicioso, porque cuanto menos ejerza su libertad para comprender, captar y descubrir el mundo que la rodea, menos recursos encontrará en él, menos se atreverá a afirmarse como sujeto. 
  • De rodillas, entre el olor del incienso, la niña se abandona ante la mirada de Dios y de los ángeles: una mirada de hombre. 
  • Aprende que para ser feliz hay que ser amada; para ser amada tiene que esperar el amor. La mujer es la Bella Durmiente, Piel de Asno, Cenicienta, Blancanieves, la que recibe y sufre. (...) Ella está encerrada en una torre, un palacio, un jardín, una caverna, encadenada a una roca, cautiva, dormida: espera.
  • Los dioses del hombre están en un cielo tan lejano que en realidad, para él, no hay dioses. Sin embargo, la niña vive entre dioses con rostro humano.
  • Lo deseable sería enseñarle a aceptarse sin complacencia y sin vergüenza. 
  • Separada de su pasado de niña, el presente sólo le pertenece como una transición; no descubre en él ningún fin válido, solamente ocupaciones. 
  • Oprimida, sumergida, es una extraña para ella misma, porque es una extraña para el resto del mundo.
  • No es que se consagre al hombre porque se sabe inferior a él; todo lo contrario, al consagrarse a él y al aceptar la idea de su inferioridad, la convierte en un hecho. 
  • Siendo niña, jugaba a ser bailarina, una santa; más tarde, juega a ser ella misma.
  • Cuando no encuentra el amor, a veces encuentra la poesía. Porque no actúa, mira, siente, registra; ya que su destino está esparcido fuera de ella. 
  • Ningún destino sexual gobierna la vida del individuo: todo lo contrario, su erotismo es el reflejo de su actitud global ante la existencia.
  • En realidad, toda existencia humana es trascendencia e inmanencia al mismo tiempo; para superarse, exige mantenerse, para lanzarse hacia el futuro tiene que integrar el pasado y mientras se comunica con el otro, debe confirmarse en ella misma. 
  • Sólo sería realmente libre si también tuviera libertad para no casarse.
  • Ni el tiempo ni el espacio se escapan hacia el infinito, van girando discretamente. 
  • Vivir el comienzo de una empresa es excitante, pero nada es más deprimente que descubrir un destino sobre el que ya no se tiene control.
  • Cuando era una muchacha, tenía las manos vacías, pero lo tenía todo en esperanzas, en sueños. Ahora ha adquirido una parcela del mundo y piensa angustiada: sólo es esto, para siempre. Ya no tiene nada que esperar, nada importante que desear.
  • El sentimiento es libre cuando no depende de ninguna consigna extranjera, cuando se vive en una sinceridad sin miedo. 
  • La vida no suele ser más que una condición de la existencia.
  • Que el hijo sea el fin supremo de la mujer es una afirmación que no tiene más valor que el de un eslogan publicitario.
  • Entre lo sobrehumano y lo inhumano, ¿no queda ningún lugar para lo humano?
  • Te espero porque después de todo prefiero esperar que creer que no vendrás. 
  • El día en que sea posible a la mujer amar desde su fuerza, no desde su debilidad, no para huir de sí, sino para encontrarse, no para abandonarse, sino para afirmarse, entonces el amor será para ella como para el hombre fuente de vida y no peligro mortal.

Comentarios

  1. Buah <3

    Tengo pendiente leer El Segundo Sexo y otras obras de Simone de Beauvoir, aunque la que más me llama la atención es "Una muerte dulce" (o algo así, ahora no sé si ese es el título exacto). Leí La mujer rota en la carrera y me gustó mucho :)

    ¡Besos!

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  2. Como siempre, me encantan estas entradas recopilatorias :D Un besin^^

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