Ir al contenido principal

¦ Evocación ¦ Cartas entre Alejandra Pizarnik y León Ostrov



[ «Mañana; juro que mañana saldré». Pero un nuevo libro, pero tal vez un nuevo poema. Y el silencio interno tan agradable después de haber leído muchas horas, después de haber escrito. Ese silencio como una mano de terciopelo. Tal vez un poco de hastío, pero no obstante, una sensación casi de dicha, una tristeza tan dulce que deviene alegría. Un olvido absoluto de la realidad, de su horror. «Pero no puedes pasarte la vida encerrada leyendo y haciendo poemas como Calipso, la tortuga–electrónica–poeta». ¿No puedo? ¿No se puede? ¿Por qué no se puede? ¿Por qué hay gente que trabaja diez y quince horas por día en lo que le gusta y no siente que «no se puede»? Pero «no se puede». Está dicho. Hay que trabajar en cosas serias y ganarse la vida. Por otra parte, esta concentración de ahora en la lectura y poesía no puede durar mucho. Mañana o pasado retornaré a mi nebulosa mental y arrastraré un solo libro durante meses, en los que no escribiré una sola línea. No obstante necesito leer, lo necesito para sobrevivir; estoy absolutamente convencida de necesitar alimentos poéticos para mi poesía. Lo que se llama técnica poética —si bien no existe— pero hay algo diferente que llaman con este nombre equívoco. Yo lo necesito. Necesito hacer bellas mis fantasías, mis visiones. De lo contrario no podré vivir. Tengo que transformar, tengo que hacer visiones iluminadas de mis miserias y de mis imposibilidades. No sé si me explico bien. Por eso, hoy, por ejemplo, me apliqué varias horas a Góngora. Lectura un poco penosa la vez primera. Y no obstante él «sabía». Se daba cuenta de las palabras, de todas y de cada una.

Aún no sé qué haré —me refiero a la «realidad». Para quedarme necesito pensar en ganarme la vida. Cuando pienso en ello pienso que no es justo aplazar siempre las cuestiones que siento urgentes: leer, escribir, etc. Razonablemente hablando: pueden hacerse las dos cosas. Sí. Pero mi sueño, mi aspiración más grande se enlaza a mi signo astrológico: Tauro —el mismo que el de Balzac— signo asociado a la fecundidad, a la capacidad de trabajo, a la voluntad, del que estoy desviada por alguna aberración pero gimiendo siempre por incorporarme a sus fieles: sólo seré feliz cuando escriba innumerables volúmenes, cuando escriba sin detenerme durante días y meses y años. Pero qué quiero escribir o sobre qué, me pregunto, si en mí hay sólo silencio. Pero no me convenzo. Y la vieja aspiración sigue, frustrada y persistente. ]

« Cartas Alejandra Pizarnik/León Ostrov »
Andrea Ostrov (goodreads)

Comentarios

  1. Hola guapa, me ha encantado el fragmento. Ya sabes que me encanta todo lo que lees y suelo apuntármelo, aunque luego no tengo tiempo para leer todo lo que querría... Pero a Pizarnik me lo han recomendado varias personas.
    Saludos :D

    ResponderEliminar

Publicar un comentario