.

.

¦ Citas ¦ La experiencia de leer


« La experiencia de leer »
C. S. Lewis (goodreads)

  • Las personas con sensibilidad literaria siempre están buscando tiempo y silencio para entregarse a la lectura, y concentran en ella toda su atención.
  • El devoto de la cultura es una persona mucho más valiosa que el buscador de prestigio. Lee, como visita galerías de arte y salas de concierto, no para obtener mayor aceptación social, sino para superarse, para desarrollar sus potencialidades, para llegar a ser un hombre más pleno. Es sincero y puede ser modesto.
  • Pues bien: el verdadero lector lee los libros con gravedad o solemnidad. Porque los leerá «con la misma actitud con que el autor los ha escrito».
  • Lo primero que exige toda obra de arte es una entrega. Mirar. Escuchar. Recibir. Apartarse uno mismo del camino. (No vale preguntarse primero si la obra que se tiene delante merece esa entrega, porque sin haberse entregado es imposible descubrirlo.)
  • Una palabra que sólo «fuese», y que no «significase», no sería una palabra.
  • Quienes sólo buscan en la lectura esa felicidad indirecta son malos lectores; pero se equivocan quienes afirman que el buen lector nunca puede gozar también de ella.
  • Por tanto, hay una regla que siempre se cumple: cuanto más coincida la manera de leer de una persona con la fantasía egoísta, mayor será su apetencia de un realismo superficial, y menor la atracción que sobre ella ejerza lo fantástico.
  • No se trata de que todos los libros deban ajustarse al realismo de contenido, pero cada libro ha de tener la dosis de ese tipo de realismo que pretenda tener. 
  • Cuando leemos, nuestra mente se aparta durante cierto tiempo de la realidad que nos rodea para dirigirse hacia algo que sólo existe en la imaginación o en la inteligencia. 
  • En un nivel más elevado consiste en creer que todos los libros buenos lo son fundamentalmente porque nos proporcionan conocimientos, nos enseñan «verdades» sobre la «vida».
  • Es evidente que algunos de los lectores carentes de sensibilidad literaria confunden el arte con una descripción de la vida real.
  • En la vida real, el dolor nunca acaba en un estallido ni en un sollozo.
  • Junto a un mundo donde no existiera el sufrimiento, nos gustaría que hubiese otro donde el sufrimiento fuera siempre sublime y significativo. Pero cometeríamos un error si dejásemos que la «concepción trágica de la vida» nos convenciera de que así es el mundo en que vivimos. 
  • La persona que ama verdaderamente la literatura debería ser en cierto sentido como el examinador honrado, que está dispuesto a dar la nota más alta a quien exponga mejor, de forma más elocuente y más documentada, ideas que él mismo no comparte o que, incluso, detesta. 
  • En cambio, la persona que realmente ama la literatura siente mucho más respeto por un divertissement escrito con exquisitez que por ciertas «filosofías de vida» introducidas de contrabando en las obras de los grandes poetas. Por de pronto, lo primero es mucho más difícil que lo segundo. 
  • «Usar» las obras de arte es inferior a «recibirlas» porque al «usarlo» el arte no añade nada a nuestra vida y sólo se limita a proporcionarle brillo, asistencia, apoyo o alivio. 
  • Pero, desde luego, lo que «atrapa» a un lector puede no atrapar a otro.
  • La literatura nos ayuda a mejorar nuestra comprensión de las personas, y éstas nos ayudan a mejorar nuestra comprensión de la literatura.  
  • En cambio, el lector que se engaña a sí mismo puede caerse y, sin embargo, seguir creyendo que corre. El resultado es que, probablemente, nunca aprenderá a andar y, por tanto, tampoco a correr.
  • Normalmente, nos basamos en la calidad de lo que alguien lee para apreciar si se trata de un buen o un mal lector.
  • En este sentido, el «gusto» es sobre todo un fenómeno cronológico. 
  • Porque la valoración dominante de las obras literarias cambia según la moda, pero la diferencia entre las maneras de leer —atenta o desatenta, obediente o empecinada, desinteresada o egoísta—es permanente; si vale, vale siempre y en todas partes.  

3 comentarios:

  1. ¡Hola!
    La verdad es que son unas citas preciosas! Me he apuntado unas cuantas que son geniales!
    No conocía tu blog pero me quedo por aquí!
    Nos leemos, un beso^^

    ResponderEliminar
  2. Hola :) Menudo genio C.S. Lewis, hace poco he visto algunas más de sus obras (además de Narnia, obvio) y he estado muy tentado de comprarmelas. Me ha gustado en general lo que comenta de la lectura, de la persona lectora habitual, y de como esto se refleja en si misma. Sobre todo me he visto reflejado en la primera, siempre estoy en busqueda de tiempo, silencio y soledad para leer, imaginar y descubrir cosas nuevas. Un besin^^ (Te veo en 9 días, que fuerte)

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola!
    La verdad que para mi CS Lewis quedaba en Narnia y nada más... nunca hice una investigación de este tipo y creo que me he quedado demasiado asombrada con este post que me diste unas re ganas de leer este ensayo. Creo que me siento muy identificada con la primera cita, creo que Lewis me estuvo espiando. Jaja
    Acabo de descubrir tu blog y creo que me enamore
    Un beso <3

    ResponderEliminar