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¦ Reseña ¦ Diario de un escritor


« Diario de un escritor »
Fiódor M. Dostoyevski (goodreads)
| Valoración: 4/5 |

«El hombre sólo inventó a Dios para poder vivir sin matarse».

Esta frase me llegó al alma debido a un recuerdo que poseo. ¿No os resulta interesante? No importa. ¡Hablemos sobre este libro! En primer lugar, debo decir que leí la edición que publicó Alba Editorial, tratándose de una selección de 630 páginas. En cambio, existe una edición completa —me refiero a Páginas de espuma— que recoge todos los textos, artículos y notas del autor en cuestión —son aproximadamente 1600 páginas—. Siendo sincera, no conocía esta información e imaginaba, ingenuamente, que estaba leyendo todo lo que mi amado Dostoyevski publicó durante esos años de su vida. A pesar de ello, me gustó muchísimo la edición que Alba nos ofrece, y considero que hizo una selección más que adecuada. Como se podrá suponer, mi reseña se referirá a las páginas que encontré en la edición leída. Espero estar a la altura y no cometer ninguna falta —algo muy complicado—. Rezad por mí.

Enlaces » Páginas de espuma | Alba editorial   
Dostoyevski fue un escritor ruso muy importante, pero también fue periodista y ensayista, y consiguió tener su propia sección en una revista. Publicó sus artículos mensualmente desde 1873 hasta 1881. Considero que es importante avisar que Diario de un escritor no fue ni es su diario personal. Encontraremos, no obstante, una selección de los escritos que se recogieron de la mencionada revista en la cual el autor participó. 


El contenido es muy variado: crítica política o social, análisis literario y cultural, sistema educativo... E incluso publicó algunos relatos que hoy en día son muy conocidos. Sus publicaciones fueron importantes debido a que hoy en día podemos conocer mucho mejor al autor y, además, entender la Rusia de su época. No obstante, no se trata exactamente de una autobiografía ya que en ningún momento escribió sobre su persona o sobre su vida, más bien comentó las cosas que lo rodeaban y que él observaba. 

Ahora bien, comentaré los textos y/o temas que más me llamaron la atención. Por ejemplo, en 1873 publicó un relato llamado Bobok; relato que me pareció muy curioso por el simple hecho de que el protagonista acaba en un cementerio y se ve envuelto en una conversación entre los muertos que ahí habitan. Me fascina la palabra Bobok e imaginaba que trataría sobre algo totalmente distinto. Fue una sorpresa muy grata.

En 1876 escribió, entre otras muchas cosas, la historia sobre un supuesto niño que aparece ante un árbol de Navidad; estas páginas me permitieron conocer de forma mucho más profunda a Dostoyevski ya que a través de esa pequeña narración nos permitió penetrar en su corazón (aunque no fuera su intención). Además, durante ese año, escribió muchos artículos sobre el amor que sentía hacia el pueblo ruso. Entre sus publicaciones se encuentra otro relato denominado El mukij Maréi. Debo confesar que no lo he sabido hasta más tarde, pues pensaba que se trataba de una historia más que el autor había vivido-imaginado (como la del niño ante el árbol de Navidad). Menuda confusión viví. 

En ese mismo año, Dostoyevski se involucró en un tema judicial que le irritó en gran medida. Se trató de un proceso que tuvo lugar y que fue una noticia muy destacada; unos padres maltrataron a sus hijos y los utilizaron como esclavos durante años —sí, no parece gran cosa ya que se dieron muchos casos parecidos y muchos más graves—, pero a Dostoyevski sí le interesó este asunto (como todos los casos que tenían que ver con los niños ya que era un gran defensor de los menores). Escribió muchos artículos sobre este proceso; consideró que no se tomó la decisión correcta. Llegó a criticar las palabras del abogado que defendió a esos padres, y, siendo sincera, me divirtió muchísimo —espero que Dostoyevski no me odie— debido a que nunca imaginé que el autor podría llegar a  ser tan... sarcástico. ¡Me encantó! Siempre lo había visto e imaginado como una persona más bien seria, derecha y correcta en todos los sentidos. Yo sólo quería aplaudir y dar saltitos. 

Siguiendo con 1876, podemos encontrar unos pensamientos inapropiados —siendo el adjetivo que él utilizó— sobre los suicidios. La mansa, relato fantástico que fue publicado durante ese mismo año, fue escrito en base a uno de los suicidios que él comentó en su diario. Ese relato me encantó, en serio. Descubrí de esta forma que el autor vivía dentro de una realidad limitada; en cuanto se desplazaba hacia un lado, acababa en la propia irrealidad que él escribía. Me resultó un círculo muy interesante. Todo parecía tener una relación significativa. ¿Y qué podría decir sobre sus ideas sobre los suicidos? Nada. Mis pensamientos no pueden alcanzar a Dostoyevski.

Un año más tarde, 1877, volvió a publicar otro relato fantástico, siendo uno de mis favoritos, y me refiero a El sueño de un hombre ridículo. Además, en esa época decidió hacer una crítica literaria y culturar en base a Anna Karénina (obra que adoraba, como todos los rusos). Su análisis comenzó con la pregunta: «¿Por qué no quisieron publicar la octava y última parte de Anna Karénina?». Parece ser que la respuesta estaba relacionada con un personaje, es decir, el personaje. Y me refiero a Levin, claramente. Sus ideologías no parecían conformar a la gente y consideraron que Tolstoy era el propio Levin. Dostoyevski lo dudaba y necesitaba dudarlo. Por otra parte, el autor insistió durante todos esos años en que él no era ningún crítico literario y no pretendía realizarlas. Sólo se dedicó a comentarlo como si se tratara de otro lector más.

En 1877 hubieron otros temas muy comentados, y se volvió a analizar un proceso judicial sobre un tema parecido. No obstante, en este caso la opinión de Dostoyevski fue distinta y parece ser que lo criticaron. Hubo un cierto personaje que el autor denominó como «El observador» que publicó un artículo injurioso sobre su persona. Dostoyevski llegó a la idea: «¿Soy un enemigo de los niños?». Sí, imagino que debió doler muchísimo. No tienes que ser un genio para darte cuenta de que uno de los temas que lo preocupaban muchísimo eran esos seres pequeños e indefensos, los niños y niñas. Además, era un hombre muy justo. ¡Aborrecía la injusticia! Y ese caso en concreto no le pareció justo aunque la niña fue la que realmente sufrió el daño. Dostoyevski le dio muchísimas vueltas a ese proceso, y no le resultó tan sencillo como lo estaban planteando. En definitiva, llegó a la conclusión de que la madre no era culpable. Eso no le dio buena fama. Parece ser que, en general, nos olvidamos de la trayectoria completa de una persona y sólo nos fijamos en un hecho concreto (nos encanta tirarle piedras a las personas). Me parece lamentable. 


La muerte de Nekrásov es otro tema que el autor trató en su diario, pues sentía una gran admiración por ese poeta ruso. Fue él quién leyó su primer relato, Pobre gente —uno de mis relatos favoritos—, y lo envió a una editorial. Nekrásov tuvo la firme idea de que había encontrado al siguiente Gógol. Esas páginas fueron de las pocas que hicieron hablar a Dostoyevski sobre lo que sentía sobre una de sus obras. Y, sin duda, se trató de la parte que más amé ya que descubrí los sentimientos del escritor y recordé los míos propios, aquello que sentí mientras leí Pobre gente. Rememorando, me encontraba en una cafetería que hasta entonces no había visto y permanecí dentro hasta que acabé ese relato. Sólo había una persona en una de las esquinas y no me sentía muy avergonzada, así que me dejé llevar y devoré las últimas páginas con lágrimas que se me hundían en la piel (no se deslizaban, ¡me atravesaban!). Cabe decir que la música que se escuchaba dentro de esa cafetería no ayudaba ya que era una melodía muy triste, sumamente triste. Ese fue nuestro primer encuentro, ahí conocí a Dostoyevski y ahí le hice las primeras preguntas. Quién diría que después de unos años, volvería a recordarlo con tanto amor... No imaginaba que ese momento iba a apoderarse de mi corazón e iba a hacerme tan feliz. 

Por otra parte, Dostoyevski escribió algunas palabras sobre sus escritores más amados —aquellos que para él eran los más grandes—: Gógol, Pushkin o los que formaban el grupo denominado «la pléyade» (Tolstói, Turguénev, Ostrovski, Goncharov y Nekrásov). En 1880 publicó un ensayo sobre Pushkin, un ensayo muy interesante, pero apenas lo conseguí visualizar debido a que nunca toqué nada que Pushkin escribió. 

En definitiva, Dostoyevski escribió sobre lo que él estaba viendo y dejó de lado su propia vida —hizo lo correcto, pues se trataba de una revista pública—. Aún así le llegaron cartas anónimas y ofensivas; cosas que siempre acaban sucediendo. En cuanto a mí, sólo me quedó la... imaginación. Llegué a creer que fue un gran padre y una persona muy bondadosa y justa. Ignoro si mis ideas son las acertadas, pues sólo estoy haciendo suposiciones en base a lo que leí en este libro —libro que ni siquiera lo abarca todo—, pero en ningún momento llegué a criticarlo, más bien creí entenderlo. Me gustó lo que leí en esos artículos, lo confieso. 

Ahora bien, debo avisar de que no se tratan de textos que se puedan leer con los ojos cerrados; no son apuntes tomados sin seriedad alguna, más bien comprenden una gran importancia. El lector tendría que leer sus palabras con toda la calma del mundo y absorber el significado con un ritmo pausado. Es más, recomendaría que antes leyeran algunas de sus obras, pues así lo disfrutarían mucho más. Por ejemplo, encontré una relación muy fascinante entre Dostoyevski e «El idiota». Sí, lo sé, cómo no iba a existir relación alguna si él es el autor. Pero no imaginaba que iba a tratarse de una unión tan... íntima. En primer lugar, Dostoyevski sufrió la misma enfermedad que el idiota. Por otra parte, existen muchos diálogos y conversaciones entre los personajes que se basan en las ideas más profundas de nuestro autor. Ahora que lo pienso, ¡nunca llegué a entender el sentido de uno de los capítulos de ese libro! En tal capítulo, el idiota confesaba que adoraba los niños y que creía que los mayores no los trataban como deberían. ¡Dostoyevski amaba los niños y los intentaba proteger! En fin. Son cosas que fui descubriendo y amando con todo mi ser, cosas mías. 

No sé si llegué a decir algo significante, no tengo ni la más remota idea. ¿Lo habré conseguido? Lo dudo. Si no han soportado mis palabras y si las habéis saltado para llegar a estas últimas palabras —las que debería resumirlo todo—, os ayudaré. Diré dos cosas importantes. La primera, Diario de un escritor no es el diario del escritor, son los textos que él escribió en una revista. No lo lean con esta idea equivocada ya que pueden arrepentirse —siempre y cuando pueda existir este sentimiento—. Y en segundo lugar, no es un libro que recomendaría a todo el mundo, más bien se lo recomendaría a los amantes de Rusia y, obviamente, de Dostoyevski. Si han llegado a leer alguna de sus obras y habéis sentido curiosidad por su autor, quizás os agradaría leer sus publicaciones. 

Comentarios

  1. *Suspiro de emoción* Este hombre es una auténtica maravilla!! Yo aún sigo maravillada con Los Demonios (me queda poquito para terminarlo...Tienes que leerlo!!)
    Diario de un Escritor es un libro que quiero leer desde que ibas dejando fragmentos por twitter, aunque presiento que me dejaré bastante post-it en él xDDD...puede ser una buena opción para acercarse un poquito más al autor y conocer en profundidad su obra... (Bueno, en realidad quiero leer todo lo que ha escrito nuestro amigo Dosto, sinceramente, estoy un poco en modo obsesión).
    Me tiene totalmente sorprendida su estilo, la cantidad de temas que trata en sus libros, los personajes taaan ricos....aiiins que me emociono! jejej....
    Me ha gustado mucho tu reseña Diana!! Dosto estaría orgulloso ;)

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  2. Hola :) (I´m back, al fin). De este señor solo he leído Crimen y castigo en el instituto, y creo que lo odio un pelín por ello, pero obviamente no era el momento para leer ese libro. Me parece muy interesante esta obra, sobre todo por ir explorando su evolución. Un abrazo^^

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