Ir al contenido principal

Santa Catalina de Siena - Sigrid Undset


Durante enero leí la biografía de Santa Catalina de Siena, escrita por Sigrid Undset. Elegí este libro, principalmente, por la falta de opciones ya que no es una escritora que esté presente en los catálogos de las editoriales. De todos modos, no me importó leer una biografía de una santa, incluso creí que llegaría a ser interesante y enriquecedor.

Resumiendo de antemano mis impresiones, podría decir, como punto a favor, que está muy bien escrita y que, en cambio, como punto negativo, no encontré la objetividad que busco en una biografía, refiriéndome a una voz más neutra. Mientras que, desde un punto mucho más personal, no hallé lo aspirado.

  • Quién fue Catalina de Siena
Catalina nació en Siena, 1347, y murió en Roma, 1380. Sólo fueron 33 años los vividos. Desde muy pequeña rezaba y ya a los seis años vio su primera aparición, dando comienzo a muchísimas otras visiones. En las primeras páginas la conocemos como una niña callada, rezando en lugares donde no puede ser encontrada, buscando la soledad. «La hacían sonar a Catalina en un agujero en el desierto donde poder ocultarse para hablar solamente con Dios». No quiere ser vista por nadie, ni mucho menos por los niños. Más tarde da con el deseo de permanecer pura para siempre y aceptar, en cambio, a Jesucristo. Entregarse a Él. Y es así como se declara esposa de Jesús.  No obstante, sus padres deciden casarla con un hombre. Ella se corta el pelo para mostrar su rechazo porque, en un principio, no sabe de qué otra forma hacerlo. Pero acaba encontrando la fuerza y les confiesa su profundo anhelo. Su padre lo acepta, aunque su madre seguirá dudándolo durante un período mucho más largo.

«La pequeña vidente observaba cómo a su alrededor las personas mayores y los niños también estaban absorbidos por una serie de asuntos y cosas por las que ella no sentía la menor atracción. Poco a poco fue comprendiendo que estas cosas eran lo que la Sagrada Escritura llama el Mundo».

Una vez casada con Jesús y, por ende, unida íntimamente a Dios, logra formar parte de una congregación. Se cree que esto se dio en el año 1366, a los diecinueve años de edad. Desde ese momento, pasa varios años en su celda, rezando. «Construíd una celda interior en vuestra alma y no salgáis nunca de ella». Las visiones la acompañan y seguirán dándose a lo largo de su vida. Jesús se le muestra y le crea el camino que debe seguir. Es así como emprende una serie de tareas benéficas. Su nombre se hace escuchar por todos, incluso por los más grandes, llegando a formar parte de la política y teniendo una gran influencia. Muere pocos años más tarde. Dios la deja marchar y tras su muerte, su nombre es cannonizado por la Iglesia católica.

«Una viuda nacida en un extremo de Europa, Santa Brígida de Suecia, o una joven del pueblo, Santa Catalina, hijo de un tintorero de Siena, supieron dar buenos consejos a los poderosos de este mundo. Y el mundo las escuchaba con respeto aun cuando no seguía sus consejos. Llegaron a desempeñar un papel en la política mundial. Y reprendieron, aconsejaron y, a veces, mandaron y dieron órdenes al vicario de Cristo en la tierra».


  • Opinión personal
A través de esta biografía pude conocer más de cerca el cristianismo, pues, siendo sincera, lo desconocía ya que nací en un ambiente ortodoxo —aunque no encuentro mucha diferencia—. Creía que tenía una impresión equivocada, pero no lo era; la sensación es la acertada. Puedo confirmar que no soy afín al cristianismo. Me habría gustado hallar algo que pudiera representarme o que pudiera extraer para dejarlo caer en algún momento de mi vida. No es el caso.

Como resumí al principio de esta entrada, sentí cierta confusión en cuanto a la voz de Sigrid Undset. No pude encontrarla ni distinguirla. Tal vez es favorable que en una biografía se de una conexión inseparable entre autor y figura descrita; pero, en mi caso, me vi deambulando en las profundidades de un océano desconocido. Traté de pedirle a la autora que me llevara hacia la superficie, y, aunque no lo consiguió del todo, sí me aportó cierta satisfacción mediante su bella prosa.

Comenzando con la obra, ya en la primera página aparece una frase que me dejó extrañada: «La Iglesia, desde un principio, ha tratado a la mujer como ser igual al hombre desde el punto de vista espiritual». Son estas construcciones basadas, aparentemente, en ideas reales, que hicieron perderme. Otro ejemplo sería: «Dios creó de la nada a todas sus criaturas...» (aunque son muchas las frases que podría citar). Una biografía que engloba la religión cuesta ser leída si no se comparten las ideas; no obstante, tengo la convicción de que sí se podría escribir desde un punto todavía más estático. Impresiones mías, tal vez. Tal como mencioné en el párrafo anterior, no entendí de qué voz se trataba. ¿Hablaba Catalina o Sigrid? ¿O las dos?

Acercándose todavía más al contenido del libro, Jesús, continuamente, exige una serie de tareas, marcando así el camino que Catalina debe seguir. Ella, realmente, nunca parece tener sus propias ideas. La he sentido como un títere de una figura soñada. «Ser obediente hasta la muerte», piensa ella. Y es así como la vemos. «Yo tengo que obedecer a Dios antes que a los hombres». Ese Dios, el que desea ella obedecer hasta la muerte, dice que elige a mujeres incultas, tímidas y débiles por naturaleza para adoctrinarlas. No, es cierto que ella no obedece a los hombres, obedece, en cambio, a uno sólo. Un hombre. También es un hombre.

En un momento determinado, se nos presenta los votos de los religiosos que no son nada más que la castidad perpetua, la obediencia perfecta y la pobreza personal; todo lo que me parece incomprensible. Son estos tres aspectos que están en la forma de vida de Catalina. Existe un castigo constante, prácticamente no come y reza durante todas las horas del día. Obedece a Dios sin rechistar. Y, por si fuera poco, hay un desprecio hacia su persona, aunque en la biografía parece hacer referencia al ego, sí siento cierto rechazo hacia el amor propio. «El amor al propio yo, a algo que en realidad nada es, conduce al abismo de la nada; es una carrera tras una meta ilusoria e irreal». Según lo que entendí, el amor propio no equivale al amor de Dios, no pueden existir las dos clases de amores. Debe deshacerse de ese amor hacia su persona para obtener el amor de Dios.

Siguiendo con los sentimientos humanos, Catalina dice juzgarse a sí misma, sólo a ella y a nadie más. Esto se acabaría contradiciendo en las siguientes páginas, como muchas otras cosas... La misma Sigrid Unset juzga en la biografía escrita. «La vieja bruja», así es cómo describe a una persona que no se nos presenta en ningún momento. ¿Es bruja para Catalina? ¿Es eso? ¿Por qué decir que lo es cuando Catalina no debería pensarlo sobre una persona? Se nos hizo entender que la santa no juzga. Ideas así son muchas las que podría comentar.

«...y todo lo que no es Dios es imperfección», se lee en una página. ¿Por qué Dios no habrá creado hombres perfectos, tal como él lo es? Tampoco lo es Dios si en unas páginas más adelante se nos dice que Dios manda ir contra los infieles. Éste es un tema bastante importante. ¿Perfección? En primer lugar, no existe. En segundo lugar, ni puede llegar a pensarse en semejante idea cuando ese Ser no detiene una cruzada.

Catalina se ve envuelta en una cruzada contra los mulsulmanes (1375). Decide escribe una carta al Papa Gregorio XI, siendo el jefe supremo de la Cristianidad, para que evite que las «criaturas inteligentes» luchen entre ellas. Pide paz; pide la salvación de todas las almas del mundo. «Eres responsable de todos los terribles abusos que desangran a la Iglesia». Sus palabras siempre son duras, poderosas. Este es el gran mérito de Catalina. Es una mujer que se hace oír. Pero luego, en la misma página de la biografía, aparece escrita la idea de que todos los creyentes deberían luchar contra los infieles y falsos cristianos. ¿Paz? ¿Cuál era el objetivo de Catalina? ¿Poner en marcha la cruzada o recuperar la paz? Prometo que todavía no tengo la respuesta. Sigrid Undset tampoco me lo aclaró. «Llamar a las armas contra el enemigo común, el Islam». ¿Manda Dios ir contra los infieles? ¿Cuál es ese Dios?

«...y hágase la voluntad de Dios, no la mía». Pensándolo, no conozco a Catalina. No sé quién fue ella. Pues en todo momento se la ve a través de un Dios. ¿Fue ella real? Antes de que ella comenzara sus labores, se le aparece Dios, quitando el corazón de Catalina para entregarle el suyo. Sus amigas afirmaron haber visto una cicatriz en su cuerpo. Realmente, y dejando de lado las visiones y todo lo que pueda o no creerse, Catalina viviría unos sentimientos que no son propios. Esta fue mi romántica sensación.

Son muchas otras afirmaciones y temas delicados que podría seguir desarrollando. Lo es el Papa y sus creencias sobre la mujer, aunque no son ideas extrañas, recordando que se trata de la Edad Media. También lo es la Iglesia. Me resultó curiosa la siguiente frase: «La iglesia jamás puede ser pobre porque la sangre de Cristo jamás puede despilfarrarse». Silencio.

«Los hombres que han de gobernar a los demás tienen antes que saber gobernarse a sí mismos»; esta sí es una idea, tal vez la única, que me resultó maravillosa. Hace referencia a las decisiones tomadas por el Papa. Catalina fue su sombra, tratándolo de llevar hacia donde ella... creía; más bien, hacia donde le pedía ese corazón que no era suyo.

Quizás, Catalina sí tuvo tiempo a conocerse en su celda, aunque, estando ahí dentro, no sé lo mucho que llegaría uno a conocerse ya que es viviendo cuando uno logra encontrarse. De todos modos, se trata de un caso particular. Fue casada con Jesús, lo vio durante su corta vida, que, realmente, no fue larga. Tan sólo vivió durante 33 años. Llegando aquí, quería comentar que el sentido del castigo no lo puedo hallar. ¿Por qué tuvo ella que ayunar y acabar así con su vida? ¿Por qué no se mantuvo sana? Pues podría hacer hecho el bien durante mucho más tiempo, creo que eso habría sido lo mejor. 

Para acabar, dejaré una frase encontrada en una página que me resultó una gran contradicción con la biografía en sí misma: «Todos los problemas que afectan a la socidad (...) son, en última instancia, problemas religiosos».

Comentarios

  1. Muy interesante. Comparto los mismos interrogantes contigo. Tales preguntas me asaltan igualmente con otras "santas" que se consagraron a Cristo como Simone Weil, Etty Hillesum y Edith Stein ( estas tres mujeres judías convertidas al cristianismo y que tuvieron la oportunidad en sus vidas de salvarse: La primera pudo alimentarse pero se negó y las dos últimas tuvieron la posibilidad de librarse de ir a Austchwitz pero prefirieron correr la misma suerte que los demás) Me parecen admirables y son inspiradoras pero sigo sin entender por qué no desean salvarse para ayudar durante más tiempo a más almas con su sabiduría y pureza. En cuanto a la conversión de los que "no están en Cristo" me sucede lo mismo con nuestra Santa más universal: Santa Teresa de Jesús. Ella hablaba de los que no estaban con Dios y todo su empeño al fundar la orden del carmelo era la de convertir a los otros. No se supone que una santa nunca intenta forzar a los demás? Por cierto : Me parece curioso que Santa Teresa también tuviera orígenes judíos. Me gusta mucho tu blog y tu proyecto. Gracias!

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola, Diana! Coincido tanto con tu opinión... Es increíble cómo cada frase puede discutirse y rebatirse porque las palabras tienden una trampa. Yo tampoco me siento identificada con el cristianismo. Las biografías de santos son extrañas: nunca se sabe cuánto hay de invención en ellas y si la persona realmente existió.
    Terminé de leer "La corona" de esta misma autora y el tono religioso está en todas las páginas. El concepto de culpa y castigo es terrible y por más ayunos que hagan, las desgracias vienen igual. Besos.

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola!
    Me acabo de encontrar tu blog y me ha gustado muchísimo 😊 asi que me quedo por aquí.
    Me ha llamado también la atención esta "iniciativa" para leer autoras, investigare mas sobre ella C:

    Saludos desde Annie's Place.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario