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¦ Alejandra Pizarnik ¦ Versos favoritos I


Estaba leyendo, nuevamente, algunos poemas de mi amada, Flora Alejandra Pizarnik, cuando se me ocurrió compartir esos versos que quedaron incrustados en mi alma. Son bastantes —cómo no iban a serlo— y, por ello, creí conveniente publicar varias entradas, quizás no demasiadas.

Qué decir sobre ella; me encantaría hacer llegar algo que no haya comentado nunca, algo nuevo y relevante. Creo haber denotado la transparencia de mi figura como para que se haya vislumbrado el afecto sentido hacia ella y su arte. Entonces, no me queda más que incluir palabras ajenas que no me pertenecen, pero que son las mismas que el corazón me transmite. «Ella misma advirtió, con incierto desconsuelo, que había confundido literatura y vida. Toda, absolutamente toda su escritura es un camino por llegar más allá de los límites de las palabras. Y, para quien las palabras son la única verdad, la sola realidad, la identidad, el yo, para alguien que concibe el lenguaje como cuerpo y viceversa, traspasar ese límite es superar su encarnación: imposible llegar hasta ahí y seguir viva. (...) No supo, ni pudo, ni, sin duda, quiso distinguirlas de la propia existencia», escribe Ruth Toledano en un prólogo de una edición de El País de 2009 (aquí). «De los pocos poemas puede decirse, tanto como de los suyos, que deslumbra su luz y que aterra su sombra», sigue más adelante.

Ella, Alejandra, la enamorada del viento, la hija del aire... Ella, fragmentada, dividida, disuelta por lo que se le fue dado y cuyas fracciones cayeron sobre el papel, ella se hace oír en mi pequeño espacio. En esta primera entrada, aparecen algunos de los poemas que más he sentido y, como prueba de la magnitud del sentimiento, está la voz lejana. Cuando un verso se lee con dos voces distintas, eso indica que es el autor o la autora quien susurra por debajo de la tuya propia, marcándote el ritmo, la sonoridad, el silencio y el grito.


LA ENAMORADA
de la colección «La última inocencia»

Esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada, ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


HIJA DEL VIENTO
de la colección «Las aventuras perdidas»

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas, 
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto

Han venido a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas 
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo de tu llanto, 
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad 
que las palabras se suicidan


ORIGEN
de la colección «Las aventuras perdidas»

La luz es demasiado grande 
para mi infancia.
Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?
Alguna palabra que me ampare del viento,
alguna verdad pequeña en que sentarme
y desde la cual vivirme, 
alguna frase solamente mía
que yo abrace cada noche, 
en la que me reconozca,
en la que me exista

Pero no. Mi infancia
sólo comprende al viento feroz
que me aventó al frío
cuando campanas muertas
me anunciaron.

Sólo con una melodía vieja,
algo con niños de oro, con alas de piel verde,
caliente, sabio como el mar,
que tirita desde mi sangre,
que renueva mi cansancio de otras edades

Sólo la decisión de ser dios hasta en el llanto.


EL DESPERTAR
de la colección «Las aventuras perdidas»
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor 
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumido mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran arco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez 
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

Comentarios

  1. Tengo pendiente leerla, ojalá de me haga hacerlo pronto. 💚💜

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