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¦ Versos ¦ Irremediablemente, de Alfonsina Storni


¿Quién es Alfonsina Storni? ¿Sobre qué hablan sus poemas? Me gusta escribirla en presente, aun cuando forma parte del pasado. Alfonsina es —fue— poeta (o poetisa) argentina de origen suizo cuya obra se divide en dos fragmentos. El primero lo conforma su voz romántica, mientras que en el segundo encontramos una mirada más oscura e irónica. «Irremediablemente» (1919) corresponde a esa primera parte, en la cual se vive el amor alegre y triste, también. Dejo aquí los poemas que más me han llegado, comenzando por «Silencio», término que abunda en su obra. Yo seré a tu lado silencio, silencio, / Perfume, perfume, no sabré pensar, / No tendré palabras, no tendré deseos, / Sólo sabré amar. Alfonsina debe —debió— vivir a través de las poesía creada por dentro, sin exteriorizarla. Y te dejé marchar calladamente. No es necesario decir las cosas en voz alta para poder sentirlas. «Hablo conmigo», siendo el último poema que incluyo, es uno de mis favoritos de este libro. Me fascina la forma que tiene de plantear las contradicciones entre lo que podemos hacer y lo que realmente somos. ¿Por qué estoy ciega cuando puedo ver? 


SILENCIO | pág. 14

Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
Dulce como los sueños en la tarde que llueve.

(...)

Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
En que la sangre mía ya no corre ni arde.


LLÉVAME | pág. 23

Quiero olvidar que vivo: llévame a donde sea;
Enrédame en tu alma; la aurora centellea.

Tómame entre tus manos como blanco capullo.
Y muéstrame a los dioses con gloria y con orgullo. 

(...)

Hazme olvidar lo mucho que me pesa en los hombros
Esta carga pesada de pesados escombros.

¡Libértame! En tus manos yo quiero pesar menos
De lo que pesan —luces— los pensamientos buenos.

(...)

OYE | pág. 28

Yo seré a tu lado silencio, silencio,
Perfume, perfume, no sabré pensar,
No tendré palabras, no tendré deseos, 
Sólo sabré amar.

Cuando el agua caiga monótona y triste 
Buscaré tu pecho para acurrucar
Este peso enorme que llevo en el alma
Y no sé explicar. 

(...)


ALMA | pág. 36

Estamos en silencio, todo en torno murmura,
Desde los cielos cae gota a gota, ternura...
Muy cerca de nosotros, en la sombra, aletea,
Como un pájaro enorme la superior Idea.

(...)

Pensamos en nosotros... pensamos en mañana.
¿Si el amor termina? ¿Si la duda nos gana?...
Ah, me dices ahora: ¡Qué miedo de perderte!...
Y entre las ramas, blanca, se aparece la muerte.


SUBCONCIENCIA | pág. 40

Has hablado, has hablado y me he dormido.
Pero duermo y no duermo, porque siento
Que estoy bajo el supremo pensamiento:
Vivo, viviré siempre y he vivido.

Has hablado, has hablado y he caído
En un marasmo... cede hasta el aliento.
Tiempo atrás, en las sombras, me he perdido: 
Estoy ciega. No tengo sentimiento.

Como el espacio soy, como el vacío.
Es una sombra todo el cuerpo mío
Y puedo como el humo levantarme:

Oigo soplos etéreos... sobrehumanos...
Sujétame a la tierra con tus manos,
Que si el viento se mueve ha de llevarme.


¡AYME! | pág. 63

Y sabías amar, y eras prudente,
Y era la primavera y eras bueno,
Y estaba el cielo azul, resplandeciente.

Y besabas mis manos con dulzura,
Y mirabas mis ojos con tus ojos,
Que mordían a veces de amargura.

Y yo pasaba como el mismo hielo...
Yo pasaba sin ver en dónde estaba
Ni el cruel infierno ni el amable cielo.

Yo no sentía nada... En el vacío
Vagaba con el alma condenada
A mi dolor satánico y sombrío.

Y te dejé marchar calladamente,
A ti, que amar sabías y eras bueno,
Y eras dulce, magnánimo y prudente.

...Toda palabra en ruego te fue poca,
Pero el dolor cerraba mis oídos...
Ah, estaba el alma como dura roca.


HABLO CONMIGO | pág. 74

¿Por qué mi mano que acaricia estruja?
¿Por qué estoy ciega cuando puedo ver?
Pregúntale a los astros que se mueven.
Yo no lo sé.

¿Por qué las flores se me vuelven piedras?
¿Por qué en acíbar se me va la miel?
Pregúntale a los vientos que varían.
Yo no lo sé.

¿Por qué la primavera se me hiela?
¿Por qué bebiendo siempre tengo sed?
Pregúntale a las faces de la luna.
Yo no lo sé. 

¿Por qué la más humilde, la más buena,
Me hago una copa de ácidos y hiel?
Pregúntale a los días que se nublan.
Yo no lo sé.

¿Por qué no pido ni una gota de agua
Yo que mendiga soy desde el nacer?
Pregúntale a la atmósfera que cambia.
Yo no lo sé.

¿Por qué si el mundo pesa en mis espaldas
Amo este peso y no andaré sin él?
Pregúntale a Dios, si lo conoces.
Yo no lo sé.

¿Por qué una noche, si lo odiaba, luna,
Bajo tus luces claras lo besé?
Pregúntale a los ojos de aquel hombre.
Yo no lo sé.



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